Miles de Escuelas Dominicales del Movimiento Misionero Mundial en el planeta, imparten cada domingo la Palabra de Dios. Una sólida estructura educacional y espiritual capaz de atraer con amor a todas las almas hacia Jesucristo.

María apenas tiene cuatro años de vida pero ya sabe quién es Dios. Sus mejores amigas, Raquel y Sara, también conocen al Señor a despecho de que aún son unas pequeñas infantes que están descubriendo paso a paso el universo que los rodea. Viven en Medellín, la tercera ciudad más poblada de Colombia y forman parte de una de las miles de Escuelas Dominicales que posee el Movimiento Misionero Mundial en el planeta. María, Raquel y Sara están creciendo lejos de la malicia y perversidad del mundo profano y muy cerca de Cristo. Rodeadas de espiritualidad y sin relación con lo carnal, ellas cada domingo edifican su futuro en las vías del cristianismo. 

Cientos de millones de niños, como María, Raquel y Sara, se han beneficiado desde 1780 con el trabajo desplegado de Escuelas Bíblicas Dominicales, iniciado por el inglés Robert Raikes, a favor de la difusión de las temáticas más importantes de las Sagradas Escrituras. Empero, en los cuarenta y nueve años más recientes, la Obra del Movimiento Misionero Mundial (MMM) es la que ha desplegado todo el esfuerzo necesario para convertir a las Escuelas Dominicales en un gran y maravilloso imán de fe. Una sólida estructura educacional y espiritual, tejida alrededor del planeta, capaz de atraer con amor a las almas más tiernas y puras hacia Jesucristo.

Con presencia en los cinco continentes, las Escuelas Dominicales del MMM son el taller ideal donde se moldea a los futuros seguidores de Señor. Precisamente, la Escuela a la que asisten María, Raquel y Sara, ubicada a cuatrocientos kilómetros de Bogotá, condensa una gran porción de las bondades de la enseñanza bíblica impartida por la Obra. Encabezado por el reverendo Gustavo Martínez, Presidente Internacional de la Obra, y dirigido por la hermana Amparo Arredondo, este centro de instrucción evangélico dispone de un plan de estudios moderno que otorga preferencia al uso de recursos tecnológicos en la familiarización con el Creador.

En las Escuelas Dominicales de la Obra se dedica un tiempo exclusivo para la creatividad, la música y el arte en general. Existe en todas un espacio consagrado a alabar y glorificar al Señor a través de diversas expresiones artísticas. En consecuencia, y como un efecto natural de la educación bíblica, los niños y niñas y adolescentes que acuden a la casa de Dios reciben clases de teatro y son adiestrados en el manejo de diversos instrumentos musicales.

El sistema y métodos empleados por el Movimiento Misionero Mundial dentro de sus Escuelas Dominicales para enseñar la Palabra, se rige bajo el mismo criterio y se sustenta en las doctrinas fundamentales de la Sagrada Escritura. Así, por ejemplo, en la Escuela Bíblica Dominical de la zona de Canta Gallo, ubicada en el municipio puertorriqueño de Guaynabo, al igual que las del resto del mundo, la estructura de los contenidos de las clases busca educar a los menores entre los tres y dieciséis años de edad con sólidos valores y principios cristianos. La idea, según su representante, el reverendo Rubén Concepción, es convertir a la Escuela en la "espina dorsal de la Iglesia".

Los alumnos que asisten a las Escuelas Dominicales de la Obra, alrededor de la tierra, reciben una instrucción bíblica de altísima calidad con la que la mayoría de los mortales terrenales ni siquiera puede soñar. Carlos Medina, Supervisor Nacional del MMM de España y director de las Escuelas de la Obra en la Península Ibérica, indica que la organización evangélica más importante de habla hispana en Europa prioriza que los profesores y maestros a cargo de las Escuelas se capaciten de forma constante y permanente. Ese impulso fortifica las temáticas abordadas en las clases impartidas semanalmente a nivel mundial y le otorga una gran dosis de excelencia al grupo humano formado en la fe evangélica.

EXPRESIONES ARTÍSTICAS

En las Escuelas Dominicales de la Obra se dedica un tiempo exclusivo para la creatividad, la música y el arte en general. Existe en todas un espacio consagrado a alabar y glorificar al Señor a través de diversas expresiones artísticas. En consecuencia, y como un efecto natural de la educación bíblica, los niños y niñas y adolescentes que acuden a la casa de Dios reciben clases de teatro y son adiestrados en el manejo de diversos instrumentos musicales. En relación a este punto, y para demostrar su importancia en el acercamiento a las cosas del Señor, la Escuela de la Iglesia de Oppama, localidad japonesa, incluso recurre al idioma y las costumbres locales bajo la supervisión del reverendo Enrique Ogusuku y su familia.

La implicación y compromiso del Movimiento Misionero Mundial para hacer de sus Escuelas Dominicales un milagro allí donde Dios es solo una idea difusa no admite dudas. Por ejemplo, en Guinea Ecuatorial, país donde dos terceras partes de su población vive en extrema pobreza, según el Center for Economical and Social Rights, nada ha evitado que sean una luz de esperanza para miles de infantes ecuatoguineanos en medio del oscurantismo reinante en África. Bastará detallar que en medio de diversas carestías, pero con la fe abundante, el reverendo Edelmiro Ivina mantiene en pie la Escuela de la Iglesia de Malabo y domingo a domingo educa con los Evangelios a la niñez del continente más pobre del planeta.

Todos los que asisten a las Escuelas Dominicales de los cinco continentes, experimentan desde su primer contacto con la instrucción bíblica una comunicación única y especial con el Creador. Justamente, en Génova, al norte de Italia, la escuela local organiza periódicamente vigilias y retiros espirituales, en los que se robustece la esperanza de la gente joven en Dios y se practican ayunos de fe donde el objetivo es intimar con el Poder del Creador. Al respecto, el reverendo David Echalar, Supervisor Nacional del MMM en Italia, cuenta que la idea de la Obra es hacer posible que desde pequeños los futuros miembros de la Obra entreguen sus vidas a Dios.

Opción pedagógica reconocida y comprobada en sesenta puntos distribuidos en América, Asia, África, Europa y Oceanía, las Escuelas Dominicales del Movimiento Misionero Mundial se ubican en la vanguardia del aleccionamiento evangélico sobre asuntos primordiales de la Biblia.

Todos los domingos, en horario matutino, irrumpen sobre la tierra como un magma enérgico y potente desde el interior de la Obra para derramar encima de la faz del planeta las coordenadas esenciales de la doctrina cristiana. Una oportunidad que millones de niños como María, Raquel y Sara no desaprovechan y emplean para vivir fuera de las fronteras de los dominios del maligno.